ROCAS LUNARES




Desde la LUNA hasta el LABORATORIO



THE MOON COLLECTION.  

      
José García. Director Laboratorio.

    La formación de nuestro satélite, la Luna, ha sido siempre objeto de debates y teorías, tan encarnizadas a veces, que hasta que en 1969 no llegó el ser humano a él y trajo muestras de su superficie, no comenzamos a ver la luz al final del túnel.  

    Y así fue que tras la llegada de los más de 380 kilos de rocas recolectadas en la superficie de la Luna por la tripulación de las misiones Apollo, el interés científico en su investigación ha crecido, y esto nos ha permitido desvelar interesantes misterios, incluido el de la existencia de un grupo de extraños meteoritos cuyo origen era, hasta entonces, desconocido.  Se desveló por fin que se trataba de meteoritos lunares. 

    Por cercanía a nuestro planeta y por el tamaño de la Luna, sospechamos que la mayor cantidad de meteoritos llegados a nuestro planeta proceden de dicho satélite, pero el hecho de que sean materiales muy similares a los terrestres y su elevada rapidez de integración al suelo, hacen que sea raro encontrarlos, y esto los ha posicionado como auténticas joyas para la ciencia y para los coleccionistas. 

    Los meteoritos lunares son, junto a las muestras Apollo y Lunik, la principal fuente de información científica y geológica que tenemos sobre el satélite, y a través de ellos hemos desvelado no solo el origen y la formación, sino la evolución de la Luna y su importancia para nuestro planeta. 

NWA 11228, Roca Lunar feldespática.


    A partir de entonces, la investigación de los meteoritos lunares nos ha permitido descubrir texturas, composiciones, anomalías, y muchos detalles tanto químicos como estructurales formados en su particular ambiente.  Prácticamente todos los tipos de meteoritos han sido identificados también entre las muestras de las misiones espaciales, y este punto es interesante por cuanto que contamos con una gran cantidad de materiales lunares en forma de meteoritos que nos permiten realizar profundas investigaciones. 

    BRECHAS Y BASALTOS.

    Cuando miramos la Luna una noche durante su fase llena, podemos percibir con claridad dos regiones bien diferenciadas, una parte luminosa y blanca, que llamamos Tierras Altas, y otra zona oscura que llamamos Mares.  Las Tierras Altas Lunares son prístinas, sus edades radiométricas las sitúan en los orígenes mismos del Sistema Solar, mientras que los mares son tierras más jóvenes formadas a partir de flujos basálticos de lava surgidos desde el interior del satélite. 

    Con el transcurso de los millones de años, la geología de la superficie lunar se ha visto profundamente alterada debido a la colisión de asteroides y micrometeoritos, que han convertido las rocas del lecho en una capa de materiales triturados que llamamos Regolito. 

    Grandes impactos sobre este regolito produjeron la compactación de sus materiales y los eyectaron al espacio exterior en forma Brechas.  


    Las Brechas lunares son rocas compactas, como su nombre indica, brechadas, compuestas de clastos de anortosita rotos en una matriz feldespática, en la que también podemos encontrar otros componentes como esférulas vítreas, clastos basálticos o gabroicos, troctolíticos, o incluso contaminantes asteroidales exteriores, como el hierro metálico, sulfuros o clastos eucríticos. 

    Son rocas que presentan una gran complejidad en su estudio, debido precisamente a la multipluridad de componentes y sus particulares historias geológicas. Pero son auténticos libros de historia que revelan la transformación que la Luna ha ido sufriendo a lo largo de su Historia geológica.



    Por su parte los Basaltos son rocas de origen volcánico, formadas a partir de flujos de lava y que han revelado que sus fuentes magmáticas son diferentes, produciéndose así basaltos ricos en titanio, y pobres en titanio.  Esta particularidad influye también en el tamaño del grano.  Los meteoritos de tipo basalto o grabro lunar son materiales muy raros, y realmente codiciados por los coleccionistas. 


    La búsqueda de meteoritos lunares en los desiertos es una auténtica aventura, sobre todo porque están llenas de piedras que pueden perfectamente parecer rocas lunares, y no lo son. En esta labor de identificación de los meteoritos lunares, los buscadores cuentan siempre con el apoyo de laboratorios y profesionales que arrojarán la luz necesaria para identificarlos y certificar los auténticos. 

    







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